La icónica actriz francesa de 91 años, nacida en 1930, falleció después de una carrera que definió el cine clásico francés. Su último año se celebró como el cierre de una era, con críticos elogiando su profundo impacto en el arte cinematográfico. Durante su carrera colaboró con directores destacados y dejó un rico legado.
Más allá del cine, mostró gran pasión por el deporte, impulsando diversas iniciativas atléticas y siendo patrona de jóvenes talentos. Su entusiasmo ayudó a los jóvenes a acceder a recursos de entrenamiento de primer nivel y organizó un partido benéfico en su boda para recaudar fondos.
La muerte de la actriz es una pérdida profunda para la comunidad cinematográfica mundial. La familia y los colegas han expresado su gratitud por sus contribuciones. Aunque muchos lamentan su partida, su talento y espíritu perdurarán en la memoria.