Salud Economía Del país 2026-01-17T01:16:09+00:00

Nicolas Appert: El cocinero que transformó la historia de la alimentación

En 1795, el cocinero francés Nicolas Appert desarrolló un revolucionario método de conservación de alimentos que permitió a los ejércitos realizar largas campañas militares y sentó las bases de la industria alimentaria moderna. A pesar de no tener formación científica, sus experimentos en la cocina dieron como resultado un proceso que cambió el mundo.


En 1795, Francia enfrentaba un escenario de inestabilidad política, conflicto armado y dificultades logísticas. La descomposición rápida de pan, carne y vegetales limitaba la capacidad de los ejércitos para operar lejos de sus centros de suministro, y las alternativas disponibles —galletas duras y carne salada— resultaban insuficientes para sostener a las tropas durante periodos prolongados. Ante esta situación, el gobierno francés ofreció un incentivo económico de 12,000 francos a quien lograra desarrollar un método eficaz para conservar alimentos destinados a ejércitos en movimiento.

Nicolas Appert, cocinero y confitero francés de 46 años, decidió participar en este desafío sin contar con formación formal en química o biología. Su experiencia provenía del trabajo cotidiano con alimentos y técnicas culinarias, en una época en la que no se conocía el papel de los microorganismos en la descomposición. Durante catorce años, Appert llevó a cabo experimentos sistemáticos en su cocina, evaluando distintos recipientes, materiales de sellado y tiempos de calentamiento.

Los resultados iniciales fueron inestables: alimentos que se descomponían, recipientes que perdían el cierre y frascos que se rompían por presión interna. Tras múltiples intentos, Appert identificó un procedimiento consistente: utilizar frascos de boca ancha, llenarlos cuidadosamente con alimentos, sellarlos de forma completamente hermética y sumergirlos en agua hirviendo durante periodos controlados, ajustados al tipo de contenido. Cuando el proceso se ejecutaba correctamente, los alimentos mantenían su integridad y seguridad durante semanas, meses e incluso años, sin alteraciones visibles.

En 1809, el procedimiento fue presentado a las autoridades francesas y sometido a pruebas por la marina. Los resultados mostraron que las tripulaciones podían consumir vegetales y otros alimentos conservados durante largos trayectos, reduciendo problemas asociados a dietas limitadas. Un año después, en 1810, el Estado francés otorgó a Appert el premio de 12,000 francos, con la condición de que el método se hiciera público. El premio recibido se destinó en gran parte a nuevas pruebas, mejoras técnicas y formación de otros trabajadores.

Ese mismo año se publicó “L’Art de conserver les substances animales et végétales”, uno de los primeros textos dedicados de forma sistemática a la conservación de alimentos. Con el tiempo, otros desarrolladores, como Philippe de Girard y Peter Durand, sustituyeron el vidrio por recipientes metálicos, más resistentes al transporte, dando origen a las latas de conserva. Este avance facilitó viajes marítimos prolongados, operaciones militares de largo alcance y el crecimiento de ciudades, al permitir el almacenamiento y traslado seguro de alimentos. En Francia, el procedimiento pasó a denominarse apertización, en referencia directa a su creador.